Que hay más bonito en el mundo que nuestra propia sociedad. Esta nos lo ha dado todo, y ha sido creada por nosotros, fieles seguidores y esclavos de ella.
Pero como todo lo magnífico tiene algo de malévolo, de equívoco y de sarcástico. Hemos aprendido a amar, a soñar, a infinidad de cosas que hacen de nuetra vida algo realmente irrepetible, pero por contra nos hace sufrir. Sufrir por las pérdidas, las ausencias, o simplemente porque no conseguimos alcanzar la plenitud, y por culpa de ella, de nuetra sociedad, cada día nos parece más lejano, más duro y más caro en todos los sentidos, llegar a ella.
En la presente, nos encontramos con que cada día has de trabajar más para poder disfrutar más, algo que a todas luces parece completamente contradictorio. Pero es esta, la sociedad, quien marca las pautas, y somos nosotros los hombres, quien apesar de ser sus creadores y sus “teóricos” dueños, quienes somos sus esclavos. Y si de algo estoy seguro, es que hemos perdido por completo el control.
Un saludo.
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